Sobre el TNJ

En la década de los noventa, un grupo de artistas venezolanos se reunió para llevar a cabo la creación del proyecto Los Teatros Nacionales Juveniles de Venezuela. En ese entonces ya estaba encaminado el otro gran proyecto nacional Las Orquestas Nacionales Juveniles de Venezuela (bajo la dirección del maestro José Antonio Abreu).

Estos artistas fueron el maestro Abreu, músico de trayectoria internacional, compositor y director de orquesta, pianista y organista, economista Summa Cum Laude y Doctor Honoris Causa en Economía, Música, Educación y Medicina de diversas universidades a nivel mundial. El argentino Carlos Jiménez, director de Rajatabla, agrupación de trayectoria nacional e internacional, y María del Pilar Romero, actriz de reconocida trayectoria en cine y televisión, profesora de Castellano y Literatura, escritora y dramaturga.

Así, en el año 1990 se viene a la ciudad de Valera, en el estado Trujillo, la profesora Pilar Romero, a impartir la cátedra de Castellano y Literatura en la Universidad Rafael Urdaneta (URU). Comenzó los preparativos desde la máxima casa de la cultura, el Ateneo de Valera, para la creación del Teatro Nacional Juvenil de Venezuela Núcleo Valera. Dicho proyecto consistía en “tener una sede Tenejota en cada estado del país”.

El primero de mayo de ese año llaman para audición a jóvenes artistas que quisiesen formar parte de esta nueva casa de artes, cuyo fin era la formación de nuevos talentos en el área del teatro. El llamado no se hizo esperar, acudieron al casting alrededor de 150 jóvenes noveles para dicha prueba. Casting que consistía en una presentación personal, el por qué quería estar en la agrupación, improvisación corporal bajo una banda sonora, mostrar un talento (que no fuera actuar) y por último, la presentación de un monólogo. En este primer casting quedó un grupo de 60 participantes; mujeres y hombres que se comprometieron al trabajo actoral y a la clase de preparación que exigía el Tenejota, con clases de actuación, expresión corporal, voz y dicción, canto, e historia del teatro con profesores locales y nacionales.

En esta primera corte se trabajó con los profesores Miriam Godoy, Oleida Rondón, Francisco Crespo, Simón Rojas, todos del estado Trujillo, así como con los profesores de la ciudad capital, de la talla de Julia Carolina Ojeda (profesora de canto del Orfeón Universitario de la UCV), Armando García (foniatra profesor de voz y dicción), Luis Domingo González (profesor de actuación y expresión corporal) y Marco Purroy (iniciación a la dirección teatral y actuación); acompañados de una serie de talleres de formación integral dictado por Armando Gotta, Manolo Febles, Leonardo Azparren y Oscar Figueroa, y otro taller de aproximación a la dramaturgia facilitado por el dramaturgo cubano Rubén Geller, y el maestro argentino Héctor Clotet, profesor de actuación y director de teatro.

Toda esta preparación se llevó a cabo en las instalaciones del Ateneo de Valera, en la sala de exposiciones, bajo la supervisión de la maestra Pilar mientras esta firmaba un convenio con el Colegio de Periodistas del Estado Trujillo para continuar con la clase artística en su sede ubicada al final de la Av. 9, en las acacias. En el Colegio de periodistas se hizo la presentación oficial a los medios de comunicación de la Compañía Teatro Nacional Juvenil de Venezuela Núcleo Valera, en compañía de la directiva encabezada por Pilar como Directora General de la agrupación, la licenciada Oleida Rondón en Coordinación de Producción, Ana Graciela Pinto en la Coordinación Administrativa, Violeta Bustos para la Secretaría y Javier Castellanos en la Coordinación Técnica, todos junto a la planta actoral que conformaba el elenco Tenejota.

Igualmente, se hizo el anuncio del primer proyecto artístico teatral de la compañía, el montaje de la obra Los Peces del Acuario, del escritor venezolano José Gabriel Núñez, dirigida por el reconocido director de teatro y televisión Ibrahim Guerra. Pieza que se estrenó con rotundo éxito en el auditorio del Ateneo de Valera, con un lleno total para regocijo de toda la colectividad, con grandes críticas positivas por los expertos locales en el área de las artes, cumpliendo con su temporada en la ciudad de Valera y presentándose también en el Ateneo de Trujillo capital, llegando incluso hasta la ciudad de Mérida, en el Teatro César Rengifo.

Ese mismo año, la agrupación viajó a Margarita, presentándose en el Teatro Simón Bolívar. Luego de estas presentaciones, la directiva realizó una evaluación de los logros, alcances y rendimiento actoral del grupo de actores —un total de 20 integrantes para entonces—, donde se llevó a cabo un primer filtro, quedando solo seis actores varones.

Ya en ese entonces el TNJ contaba con una sede ubicada en Plata I, en la Quinta Emilia, al lado del viaducto que conecta con La Urbanización Bella Vista. Allí se comenzó a trabajar de manera administrativa y artística con las clases del elenco. La profesora Pilar Romero, en función de directora del teatro, gestionaba en la gobernación del Estado la compra de una casa en el sector Las Acacias, en la calle 17, donde estaba ubicado el restaurant Casa Blanca: la Quinta Yaya, que estaba a la venta y era la casa idónea para la sede del TNJ Valera.

Este espacio hacía posible la construcción de una sala convencional de teatro, con miras a realizar remodelaciones para la creación de oficinas y otras áreas de trabajos artísticos. Mientras se realizaban estas negociaciones, se llamó al segundo casting para el próximo montaje teatral, donde el jurado estaba conformado por la directiva y algunos integrantes del elenco; el casting era solo para actrices, pero igualmente se ofreció a actores, quedando cuatro actrices luego de rigurosas pruebas artísticas.

El nuevo proyecto teatral estaría a cargo del director argentino Héctor Clotet, que llevaría por nombre Los de adelante corren mucho, basado en el texto original de la escritora Chilena María Escudero Contra Tanto. Texto que tuvo un trabajo dramatúrgico por parte de Pilar Romero, donde trasladó dicha pieza al contexto venezolano de los 50’ en la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, bajo la visión de un grupo de maestras que luchaban por la libertad. Esta se desarrollaba en un aula de clases, especialmente diseñada y construida para su representación en espacios abiertos, donde se pudiera armar dicha estructura. Los actores fungían como estudiantes de sexto grado en el espacio escénico, compartiendo el aula de clases con el público —sentados todos en pupitres—, y desde allí se desarrollaban las otras escenas que aparecían y desaparecían de forma casi mágica por el trabajo del equipo técnico. Bajaban, subían o giraban paredes para darle paso a los actores y actrices que le daban vida a la historia.

Este trabajo fue presentado en el patio central de la escuela Eloísa Fonseca de Valera con gran éxito local. Ese año, la agrupación viajó a Caracas al Festival Internacional 1991, presentándose en la escuela Venezuela, ubicada en Parque Central, donde después de tres días de intensas lluvias logró presentarse, sorteando un sinnúmero de dificultades técnicas. Tres funciones exitosas en una sola noche para llenar los días que no se pudo presentar, logrando un lleno total en todas las funciones (con la última a reventar, con público de pie). Los de adelante corren mucho viajó por casi toda la geografía venezolana, dejando en alto el talento trujillano; también obtuvo una mención especial en el 1er Festival Nacional Juvenil de Teatro y Danza, como Mejor Espectáculo.

En 1992 llegó la pieza teatral Santa Isabel del Video, del autor venezolano Rodolfo Santana, bajo la dirección del director argentino Raúl Brambilla. Pieza teatral que ameritaba la participación de actores y actrices de vasta experiencia, por lo que el elenco de jóvenes compartió escena con la maestra Pilar en el papel principal como la Reina Isabel; también actuaron los maestros Luis León, Gonzalo Cubero, Sebastián Falco y la actriz Ingrid Muñoz (artista de trayectoria y renombre de las artes de la ciudad de Caracas). Proyecto que se presentó durante el Festival Internacional Caracas 1992, en la sala María Teresa Castillo con cinco funciones.

Ese mismo año, el taller de dramaturgia comienza su trabajo con el texto de la obra Con la mano izquierda, pieza que involucró a todos: actores, productores y el director de la misma. Esta nace de un evento suscitado en la población de Carache, sobre un joven soldado que deserta de las filas militares y se enfrenta a sus superiores, y a un terrateniente de la zona; la historia se fue armando con el trabajo en conjunto de todo el equipo, haciéndose un seguimiento de todos los hechos acontecidos a este joven —llamado el zurdo de Carache en la obra—, que muere abaleado en un encuentro fatal con los militares que lo buscaban. La historia se trabajó bajo el concepto del ahorcamiento, que era el más alto porcentaje de suicidio en el estado Trujillo, y cuya puesta en escena traslada al campo, a la yunta, a la siembra, al maíz como principal rubro alimenticio del campesino, a las creencias esotéricas, y la idiosincrasia de muchos de estos pobladores de los campos venezolanos.

Una obra que habla del amor, el compañerismo, la lealtad, la inocencia y, al mismo tiempo, de la maldad y la injusticia por la que pasan los seres humanos. Dirigida por Marco Purroy, bajo la supervisión del maestro Carlos Jiménez, participó en el Festival Internacional Caracas 1992, presentándose en la Sala Rajatabla del Ateneo de Caracas; igualmente se presentó en los diferentes festivales del país durante 1992 y 1993. Con la mano izquierda representó a Venezuela en el Festival Internacional de Teatro Experimental del Cairo, Egipto, logrando atraer la atención del público internacional.

Llega al país el maestro cubano Robert Blanco (gracias a los convenios internacionales que del TNJ Caracas), maestro de una gran trayectoria internacional y de gran renombre en su país. Viene a Valera con el proyecto Los Enamorados, del escritor italiano Carlos Goldoni. La directiva nacional apuesta al TNJ Valera para que interprete y se enfrente a un texto clásico, porque haber demostrado profesionalismo y entrega a la hora de montarse en las tablas. Simultáneamente con las lecturas y el reconocimiento del texto, comenzaron los talleres de teatro clásico y el preciosismo con el maestro Robert, para así conocer los modismos y el comportamiento entre las clases sociales de la época.

El trabajo de preproducción y producción se realizó entre Valera y Caracas. El estreno se llevó a cabo en la Casa del Artista en el Festival Internacional Caracas 1994 con éxito sorprendente, donde la primera bailarina del ballet Nuevo Mundo, la maestra Sandra Rodríguez, subió al escenario a felicitar al elenco por la impecable representación el día del estreno, alegando ser “digna de cualquier escenario del mundo”. Después de este éxito, se presentan en sede propia, impactando al público valerano.

Esta pieza teatral viajó al extranjero para presentarse en el Festival Internacional de Costa Rica. El maestro Roberto se queda en Valera, enamorado de la ciudad y del equipo de trabajo que encontró. Ese mismo año propone el montaje de la obra Del Decamerón, del autor italiano Giovanni Boccaccio, trasladándose a Europa del siglo XVI, durante los azotes de la peste; donde un grupo de jóvenes irreverentes deciden alejarse de todo aquello que acontecía en Florencia, llegan a las montañas, y allí deciden contar cuentos sensuales y lascivos para pasar el tiempo divirtiéndose. El montaje contó cinco cuentos atrevidos y picarescos que hicieron el deleite del público local y nacional.

Para 1995, se comenzó el proyecto de la comedia Geranio de la escritora venezolana Xiomara Moreno, que fue dirigida por el maestro cubano Carlos Celdrán. Esta obra tuvo un fuerte trabajo de mesa, porque la obra era para cuatro actores, y el elenco estaba conformado también por cuatro actrices. Tuvieron la propuesta de hacer dos montajes: uno con el elenco masculino, y otro con el elenco femenino. Pero el trabajo de mesa que se comenzó con el director los llevó más allá; cada vez que avanzaban, encontraban traumas psicológicos en los personajes, que los condujo a armar la vida pasada de cada uno, y surgió en sí una nueva obra, que terminó en una tragedia donde cada personaje se enfrentaba a ese pasado traumático que los llevó al estado de locura, resultado que no le gustó mucho a la escritora.

Esta pieza fue estrenada en la sala Tenejota en 1995 con éxito. Siguen los convenios y llega desde Francia el maestro Christian Camerlynk, que viene como director artístico al TNJ Valera. Este eminente maestro de la escena pone en la mesa la propuesta del montaje El Condenado a Muerte, del autor francés Jean Genet, y bajo su dirección se hizo un casting interno para escoger el elenco que estaba conformado solo por actores; las actrices en esta ocasión trabajaron como técnicos de espectáculo.

En 1996, Los Gigantes de la Montaña fue otro reto actoral para la planta de actores y actrices, otro gran clásico de la literatura universal. Esta vez estaría bajo la dirección del director italiano Francesco Randazzo. Largos plazos de lectura e interpretación para la selección de los actores que interpretarían cada rol, trabajo que se realizó en la sala —que se hizo pequeña para la gran producción de la pieza—, una gran escenografía, dispositivo audiovisual, efectos especiales con elementos de herrería (soldaduras y cortadora de hierro), efectos visuales que se verían detrás de la escenografía. Cuando ya estuvo listo el montaje, el equipo se trasladó al Teatro Ana Enriqueta Terán, que contaba con el espacio requerido para la puesta en escena. Tuvo un estreno exitoso y participó en el Festival Internacional Caracas 1996.

Seguida a esta puesta en escena, en el año 1997 se presenta la obra española Más Cenizas, del autor español Juan Mayorga, y bajo la dirección del también español Javier Yague. Fue estrenada en la sala Tenejota, teniendo consigo sólo dos funciones.

En ese mismo año, nace una propuesta arriesgada, La Rosa de Papel, de un joven irreverente y talentoso artista: Giuseppe Grasso (desde la pluma del autor español Valle Inclán). Tenaz e increíble puesta en escena, donde confluyen los cuatro elementos en escenario, y a la vez, una atmósfera lúgubre con olor a enfermedad y muerte. Con un grupo de actores comprometidos, donde se deja ver la evolución y crecimiento profesional que van a la par de la dirección. La Rosa de Papel se estrenó con un gran y rotundo éxito, ganando la admiración de la directiva local y nacional. Viajó a España, a Santiago de Compostela, al Festival Universitario de España, con dos presentaciones: una en Lugo y la segunda en Vigo, con muy buenas críticas de los artistas locales.

En 1998 se trabaja nuevamente al dramaturgo venezolano José Gabriel Núñez, con su comedia teatral Primero la Moral, la cual fue adaptada por el equipo dramatúrgico como Arriba las canas y abajo las ganas donde transita el camino del absurdo. Se presentan dos señoras que fisgonean a un grupo de jóvenes que juegan fútbol, y el calor del juego contagia a las damas, quienes en un discurso de doble moral, exponen sus más íntimos pensamientos; a través de la sexualidad, estos dos personajes se envuelven en toda una excusa metafórica para la liberación femenina. Pieza teatral que ha tenido tres elencos; el último conformado por dos actores de planta que en la actualidad continúan con la pieza en cartelera.

Otra autora venezolana que abordó fue Tahis Erminy con su comedia Chismes Nocturnos de Señoras Decentes, cuyo montaje se presentó en un Festival de Monólogos que se llevó a cabo en Valera en 1999. Tras esto, estuvo en temporada por varios meses.

Entre el año 2001 y 2002 se estrena Comedia sin honor (versión del texto El Barrio de Doña Benita del autor español Francisco Nieva), dirigida por Giuseppe Grasso, estrenándose en Caracas en la sala de Tenejota central, y luego en Valera con gran éxito.

En el 2003 se apostó por el teatro infantil, y llegó Alegría y Mapulín del maestro Carlos Jiménez, con una puesta limpia y tres actores en escena. Con una temporada larga que deleitó al público asiduo, Alegría y Mapulín se presentó en la XI Edición del Teatro Infantil Nacional (TIN) 2003, obteniendo un premio especial: “Por la admirable combinación de un mínimo de elementos escénicos en la producción que contribuyen al logro de un resultado ingenioso y poético de la puesta en escena”.

Al año siguiente, después de un taller de mimos que realizó la planta actoral con el profesor Simón Rojas, surge el espectáculo infantil de mimos Sobran las palabras, que viajó al Festival de Oriente (celebrado en Puerto La Cruz) y al Festiva Infantil de Teatro en Caracas, presentándose en la sala de Teatro de Petare que estaba bajo la dirección del artista José León (hijo).

Llega a la mesa de trabajo el texto La Hija de Rappaccini, dirigida por Giuseppe Grasso, ahora como director de planta, apostando por el talento de actores noveles egresados del Taller Juvenil Tenejota, y apoyados por los actores de planta. Propuesta escénica que cambió la disposición de la sala, donde los actores escenificaron desde el entarimado de butacas y el público ubicado en las butacas —ubicadas estratégicamente a los lados del escenario, casi compartiendo el espacio escénico con los personajes de la obra—. Esto fue en el año 2005, con buena temporada y excelentes críticas de profesores de la Universidad de los Andes.

En este mismo año se comenzó con el estudio de la vida y obra del autor español Federico García Lorca, haciendo un trabajo de dramaturgia encabezado por Giuseppe Grasso. Las piezas elegidas fueron La Casa de Bernarda Alba, Bodas de Sangre y Yerma, que dieron como resultado la trilogía Vientresueños. Este proyecto ganó los halagos y elogios de la crítica especializada valerana. Pieza que tuvo en temporada por aproximadamente tres meses; no pudo participar en el Festival de Guanare por enfermedad y hospitalización de una de las principales actrices de la obra, por tal motivo fue engavetada para una próxima reposición con nuevo elenco.

Luego se inicia el Taller Infantil de TNJ, donde varios de los actores de planta funcionan como profesores del grupo de niños, recibiendo clases de expresión corporal, voz y dicción, actuación y canto. El TNJ Caracas estrena Oliverio, el Migajita, una adaptación del cuento Oliver Twist, versionado por el maestro, escritor, y dramaturgo Néstor Caballero, que trasladó la obra al contexto del campo venezolano y de la Caracas del presidente Guzmán Blanco. La historia transcurre en la narrativa infantil venezolana de los cuentos de J. R. Pocaterra y otros autores, con personajes como El Catire, Aspasia Cara ‘e Corneta, Panchito Mandefua, Miguel Vicente Pata Caliente, Ovejón y Las Chelitas, entre otros.

Esto trae como consecuencia que el TNJ Valera pida permiso al TNJ Caracas para montarla con el recién creado Taller Infantil y el apoyo de la planta actoral estable, permiso que es concedido, comenzando el trabajo de preparación y conformación de los equipos de producción. La pieza fue un éxito rotundo entre espectadores, padres y representantes de los niños actores de Valera.

En el año 2009 se trabaja con el dramaturgo español Ramón María del Valle Inclán con la pieza teatral Romance de Lobos escrita especialmente para el elenco estable, y dirigida por Grasso. Tras su exitoso montaje, viaja a Guanare a presentarse en el Festival de Portuguesa, donde obtuvo excelentes comentarios de los críticos del festival.

En el año 2012, se contrata al maestro y director de talla internacional Armando Holzert, para la dirección y puesta en escena de Cash, versión del texto original Pluto, las riquezas de Aristófanes. Con un elenco compuesto por actores de la planta estable y estudiantes del elenco del Taller Juvenil. Ganó una temporada de funciones a casa llena; luego participa en el Festival Internacional Caracas 2012, cuya función fue en la Casa del Artista.

En el 2013 se monta Rosas Verdes, del autor venezolano Juan Eduardo Viloria (quien era miembro del elenco tenejotero desde hacía ya algunos años) y dirigida por el ahora reconocido Giuseppe Grasso. Obra interpretada por el mismo Juan Viloria y Mislet Flores, dándoles vida a Caín y Maktuf; él, ginecólogo, y ella, restauradora de cuadros. Planteándose los problemas de la soledad, y las ganas de tener hijos tras no poder procrearlos, conformándose con criar sus rosas verdes. Esta obra participó en el Festival Internacional de Caracas.

Con la nueva corte de jóvenes actores del taller, en el año 2014 se lleva a escena Los Hombres de Ganimedes, del autor venezolano Néstor Caballero, quien cedió los derechos para dicho montaje.

A mediados de ese mismo año, Juan Viloria presenta la comedia Ellas y un hielito por aquí…, que sería interpretada por cuatro actrices, marcando el debut como director de Viloria. Sin embargo, no se contaba con el elenco que cumpliera con las exigencias del director; inmediatamente se hizo el llamado para el casting, y así completar el reparto. Castearon alrededor de quince candidatas, de las cuales quedaron dos actrices para los dos personajes faltantes. Comenzaron los ensayos, el montaje de la pieza y el proceso de producción escenográfico, vestuario y estilismo que ameritaba la obra. Esta obra abrió convenios e intercambios artísticos con diferentes amigos empresarios de la ciudad. También creó polémica por lo controversial de la historia, ofreciendo una mirada tajante a la hipocresía de varios estratos sociales.

Del autor venezolano Isaac Chocrón, se hizo una versión de varias de sus obras, donde el resultado fue El Ruido del Humo, con una puesta en escena limpia en un escenario vacio, con toda la fuerza puesta en la interpretación de ocho actores que defendían cada cuadro a interpretar, ya que la pieza estaba compuesta por cinco cuadros que fueron rifados entre el público asistente para ver con qué cuadro se empezaba cada día de función. El Ruido del Humo se presentó en el Festival Internacional de Caracas 2016, donde se destacó la actriz Augusnelly Rivero por su interpretación, donde uno de los críticos la felicitó por su versatilidad y naturalidad en escena.

Entrando el año 2017, el Taller Juvenil entra en escena con el texto Ventrílocuo, de un trabajo de dramaturgia realizado bajo la tutela de Juan Viloria, donde se notó el crecimiento actoral de cada uno de sus intérpretes; allí se compartieron las tablas con el reconocido actor de trayectoria y miembro fundador del elenco profesional de planta Francisco Rivera. Representó al estado Trujillo en el Festival Internacional de Caracas 2017, presentación que se llevó a cabo en uno de los espacios no convencionales dispuestos en los sótanos del Teatro Teresa Carreño, con dos excelentes funciones.

En el año 2021 se estrena el trabajo dramatúrgico del venezolano Elio Palencia titulado Como Dios manda, donde el director Juan Viloria hizo de él un happening involucrando a cinco actores en la puesta en escena como asistentes de la actriz principal de la obra, todo ocurriendo en el lobby del TNJ.

En el 2022 el actor de planta Frank Sulbarán presenta un texto corto con la idea de hacer una presentación stand up, cuando Juan Viloria —ahora como productor— leyó el texto, propuso que se trabajara como monólogo. Fue así como nació El Prostatagonista junto a otros cinco asistentes de escena.

Luego se hizo seguimiento del texto Kahlo 2.0 de hacía cinco años, reflexión de la vida de Frida Kahlo bajo la mirada del personaje de Francisca, una escritora que por circunstancias de trastornos se encuentra en un manicomio. Pieza escrita y dirigida por Juan E. Viloria, y supervisada por la escritora Soledy Linares. Entonces se presentó en la ciudad de Mérida en la Bienal Internacional de Teatro, representando al estado Trujillo, en todo momento protagonizada por Mislet Flores.